Ya sólo con tu nombre nado en la noche, flotando pero frágil, tembloroso con las piernas entumecidas y la garganta tapada. Pero con la luz platea del mar, aunque los piratas surcan alrededor, veo la sombra de la corona de tu palmera, los cocos lechosos de tus ojos, la miel de tus labios, el olor a café y a canela de tu cuerpo. Pero la corriente me aleja, me lleva a otra costa donde ya no tiemblo. Pero tu recuerdo, utopía deseada, talismán envenenado me hipnotiza.